14 de septiembre de 2011

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Se van diluyendo los azules tras la ventana,
se pierden de nuevo los sueños convertidos en nubes
precursoras de un otoño que agudizará, una vez más,
mis desalientos.
No rendiré cuentas al tiempo por mis lágrimas.
Son mias las desesperanzas y son tuyos mis llantos.
Añoraré los azules mientras veo cómo se renuevan
las cuentas pendientes con la vida.
El cansancio no impedirá que continue en mi necesidad
por recuperar el latido imprescindible
para seguir respirando.
Podré permanecer en agónica espera...
eternamente?