26 de mayo de 2012

Tardes de mayo


Palidecen mis tardes de mayo contrariando la luz de tus primaveras
un año más.
Los colores que viera dorados e intensos como tus ojos,
se cubren de neblina que opacan mis  esperanzas.
Todo se lo come el tiempo, nada se relativiza tras su paso.
 Mis edades apresadas tras las tuyas
 en la melancolía de una espera.
Te pierdes constantemente entre mis debilidades y mis miedos,
pero tú no lo sabes, no quieres verme tras tu huella
que incansablemente persigo en silencio.
Estamos cerca, estoy muy cerca, tan solo a una pulgada de tu voluntad.
No falta más que quieras mirar hacia el lado adecuado,
y me encontrarás, como siempre, dispuesta al eterno abrazo que nos debemos.


28 de febrero de 2012

Será, es.


Será el incomparable Amor que hace más liviana la carga de la espera.
Será ver tu sonrisa aniñada reflejada en ese horizonte desconocido
hacia el que me enfrento cada mañana al volver de los sueños.
Es la necesaria confianza en ese hilo invisible que permanece sosteniendonos
en el pasado que ya fue, el presente que no quiero ser y el anhelado futuro que ya es.
Se acerca la estación nueva y me encontrará más cansada que nunca,
más vieja que nunca y más dispuesta a permanecer en la espera que nunca.
 

14 de septiembre de 2011

..........


Se van diluyendo los azules tras la ventana,
se pierden de nuevo los sueños convertidos en nubes
precursoras de un otoño que agudizará, una vez más,
mis desalientos.
No rendiré cuentas al tiempo por mis lágrimas.
Son mias las desesperanzas y son tuyos mis llantos.
Añoraré los azules mientras veo cómo se renuevan
las cuentas pendientes con la vida.
El cansancio no impedirá que continue en mi necesidad
por recuperar el latido imprescindible
para seguir respirando.
Podré permanecer en agónica espera...
eternamente?